Autoinmunes – Lupus *

 

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sábado 6 de marzo de 2010

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domingo 28 de febrero de 2010

Nuevas pistas sobre la relación del lupus con la enfermedad cardiaca

Un estudio halla que los anticuerpos podrían desempeñar un papel clave

VIERNES, 26 de febrero (HealthDay News/DrTango) -- Un aumento en ciertos tipos de anticuerpos del sistema inmunitario podría contribuir al desarrollo de enfermedad cardiaca en personas que tienen lupus activo, encuentra un estudio reciente.

El lupus es una enfermedad autoinmune en que el sistema inmunitario crea anticuerpos que atacan a las células del propio organismo, causando una inflamación generalizada que resulta en daño a los tejidos y órganos, entre ellos el corazón, los riñones, el cerebro, la sangre, la piel y las articulaciones.

En este estudio, investigadores australianos y británicos encontraron que los pacientes de lupus activo tenían niveles significativamente mayores de autoanticuerpos a proteínas que vinculan grasas, en comparación con los que tenían una enfermedad menos activa. El aumento de estas proteínas, llamadas anti-apolipoproteína (anti-Apo A-I), anti-lipoproteína de alta densidad (anti-HDL) y anti-proteína reactiva C (anti-PRC), podrían contribuir al desarrollo de ateroesclerosis (endurecimiento de las arterias) y aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular.

El estudio aparece en la edición de marzo de la revista Arthritis & Rheumatism.

Se trata de un hallazgo importante, pero "medir los anticuerpos a la ApoA-I, el HDL o la PRC en pacientes (de lupus) aún no ha llegado al punto en que se pueda usar de forma rutinaria para identificar el riesgo de ateroesclerosis acelerada", escribió en un editorial acompañante la Dra. Bevra Hahn, de la Facultad de medicina David Gefen de la Universidad de California, en Los Ángeles.

"A medida que en los próximos años emerjan modelos de predicción de riesgo, estos anticuerpos tal vez se incluyan junto a otras variables de la predisposición", añadió.

Hasta 1.5 millones de personas en EE. UU. y casi cinco millones en todo el mundo sufren de alguna forma de lupus, según la Lupus Foundation of America.

http://healthfinder.gov/

 

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martes 20 de octubre de 2009

Los científicos encuentran una nueva clave para el lupus

Una molécula identificada en ratones de laboratorio podría causar la enfermedad autoinmune

LUNES, 19 de octubre (HealthDay News/DrTango) -- Investigadores afirman haber obtenido una nueva comprensión sobre la manera en que el lupus se desarrolla en los ratones, un hallazgo que podría ayudar a futuros tratamientos para la enfermedad autoinmune.

Se calcula que entre 1.5 y dos millones de personas sufren de lupus en EE. UU., un trastorno en que las defensas del organismo se vuelven hacia dentro. La afección puede causar síntomas similares a los de la artritis y las enfermedades reumáticas.

El problema es la capacidad del sistema inmunitario de sacar la basura, o sea, de deshacerse de las células a las que ya no les queda mucha vida. "Al igual que en los ratones, en los humanos, si no se eliminan las células moribundas, eso predispone al lupus", apuntó Lata Mukundan, investigador de la Facultad de medicina de la Universidad de Stanford y coautor de un estudio que aparece en la edición en línea del 18 de octubre de la revista Nature Medicine.

"Si se observa a los pacientes de lupus, tienen una discapacidad de eliminar esas células muertas", explicó Mukundan en una declaración.

Los autores del estudio informan que han obtenido conocimiento sobre la manera en que las células del sistema inmunitario detectan a las demás células moribundas para deshacerse de ellas. Evaluaron a las células humanas y de ratones fuera del organismo y en ratones genéticamente diseñados.

Los investigadores sospechaban que una molécula conocida como PPAR-delta era crucial en el proceso. "Deseábamos saber, si tomábamos a un ratón y simplemente borrábamos la PPAR-delta de su macrófagos, ¿sería suficiente para causar una enfermedad autoinmune?", planteó en una declaración el Dr. Ajay Chawla, profesor asistente de endocrinología y coautor del estudio. "Aparentemente, lo es", respondió.

Los investigadores afirman que actualmente existen fármacos que activan la molécula en cuestión. Dicen que tal vez los medicamentos podrían tratar el lupus.

http://healthfinder.gov/

 

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domingo 13 de septiembre de 2009

Un estudio halla que el lupus es peor entre los negros y los hispanos que en los blancos

Según los investigadores, tienen más probabilidades de tener afecciones que complican el tratamiento

VIERNES, 11 de septiembre (HealthDay News/DrTango) -- Una investigación reciente señala que los negros y los hispanos parecen tener más probabilidades que los blancos de desarrollar la forma más común del lupus, una enfermedad autoinmune, y desarrollar complicaciones más graves por su causa.

Lupus, conocido también como lupus eritematoso sistémico, es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta con frecuencia las articulaciones, los riñones, la sangre y el sistema nervioso. Generalmente afecta con más frecuencia a las mujeres que a los hombres y a algunos grupos étnicos más que a otros. Su gravedad oscila entre leve y fatal.

El estudio, publicado en la edición de verano de la revista Ethnicity & Disease, se basó en seis años de datos de pacientes hospitalarios de lupus de la región de Dallas-Fort Worth. Los investigadores hallaron que, los pacientes blancos tenían la mitad de probabilidades de tener la enfermedad que otros grupos étnicos.

Las mujeres hispanas tendían a tener los casos más graves de lupus, que con frecuencia se complicaban por la presencia de otras enfermedades. El estudio halló, por ejemplo, que estas mujeres tenían una probabilidad 61 por ciento mayor de inflamación renal o nefritis, además de lupus, y 55 por ciento más probabilidades de tener diabetes también.

Según los investigadores, en total, los pacientes hispanos y negros que tenían lupus tenían el doble de probabilidades de tener también nefritis, insuficiencia renal e inflamación del pericardio, que complican el tratamiento y la gravedad de la enfermedad.

"Las poblaciones minoritarias étnicas tienen más incidencia de lupus grave por varias razones, como menor estatus socioeconómico, barreras a una atención adecuada de la salud y predisposición genética", señaló en un comunicado de prensa que emitió el editor de la revista Katie Crosslin, autora líder del estudio y científica investigadora del Centro Médico Infantil de Dallas.

http://healthfinder.gov/

 

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lunes 7 de septiembre de 2009

Lo que los genes esconden

La tesis de una investigadora del Área de Inmunología confirma que los portadores de dos variantes genéticas tienen más predisposición a sufrir lupus

LAURA FONSECA

Es como si el sistema inmunológico perdiera el Norte. Como si se volviera en contra de la propia persona y en lugar de protegerla, la atacara. Así funciona, a grandes rasgos, el lupus eritematoso, un trastorno que popularmente solía asociarse a un problema de la piel pero que ahora se sabe que además de provocar erupciones y rojeces en mejillas y nariz, suele desplegar un amplio abanico de lesiones, que van desde inflamación renal y muscular hasta el dolor torácico o la fiebre. Muchos afectados pueden llevar una vida medianamente normal. Otros, no tanto.

Esta enfermedad crónica, de origen desconocido, se produce por una alteración del sistema de defensa del organismo. Es lo que se da por denonimar patología autoinmune. Suele tratarse con cortisona, inmunodepresores, antipalúdicos y antiinflamatorios, pero la respuesta a los tratamientos no siempre es satisfactoria. Aunque puede aparecer a cualquier edad, lo más frecuente es que se presente entre los 15 y 40 años. En Asturias, se estima que puede haber cerca de un millar de afectados, la mayoría de ellos, mujeres.

Patricia López Suárez, una investigadora del Departamento de Biología Funcional del Área de Inmunología de la Facultad de Medicina de Oviedo, ha querido arrojar algo más de luz sobre este trastorno al que el Servicio de Inmunología del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) ha dedicado ya varios estudios clínicos, en buena parte impulsados por la Asociación de Lúpicos de Asturias. El caso es que Patricia López ha elaborado una tesis doctoral, que fue leída el pasado 17 de julio y que recibió la calificación de sobresaliente 'cum laudem'. En dicho trabajo, para el cual se contactó con 367 asturianos diagnosticados con lupus, se confirma que los portadores de dos variantes genéticas tienen una mayor predisposición a padecer este mal.

Se trata de dos proteínas (citocinas) que actúan como mensajeros químicos a corta distancia. Están vinculadas con funciones que tienen que ver con el crecimiento celular, la inmunidad, la diferenciación tisular, la inflamación y la muerte celular, entre otros aspectos. Se llaman 'interleucina' (IL-10) y la 'TNFa'.

Pronosticar la terapia


La presencia de estas dos proteínas en valores promedio superiores a la media es un indicador de la presencia de lupus o de la predisposición a padecerlo. El desequilibrio de estas dos moléculas hace que el sistema inmune produzca una respuesta excesiva en el organismo, dando lugar a los trastornos propios de lupus.

Pero no es esta la única aportación que arroja la tesis doctoral. Al parecer, ambas variaciones genéticas pueden servir también para anticipar si un tratamiento va ir bien o mal, explicó Patricia López. Por ejemplo, quienes tenían una mayor presencia de IL-10 responden mejor a los tratamientos con antipalúdicos, sin tener que llegar a ingerir corticoides, que son fármacos más comprometidos para el organismo.

La tesis doctoral estuvo dirigida por Ana Suárez, profesora de Inmunología de la Universidad de Oviedo, y Carmen Gutiérrez, también profesora de la misma especialidad y jefa del Servicio de Inmunología del HUCA. La investigación ha permitido elaborar un registro de afectados de lupus en Asturias.

http://www.elcomerciodigital.com/

 

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martes 11 de agosto de 2009

Científicos de la ULPGC y el CSIC hallan una terapia contra el lupus

La investigación que dirige el doctor Antonio Castrillo descubre el mecanismo molecular que explica el desarrollo de las enfermedades autoinmunes

MARÍA JESÚS HERNÁNDEZ
Investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en colaboración con la Universidad de California y el Hospital Materno Infantil de Gran Canaria, han descubierto un mecanismo molecular que puede explicar el desarrollo de enfermedades autoinmunes, lo que les ha permitido desarrollar una terapia que frena con éxito el lupus en ratones.

Antonio Castrillo, científico del CSIC asociado al Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la ULPGC, ha sido el director del estudio desarrollado por los investigadores de la ULPGC Noelia Alonso, Susana Beceiro, José Déniz, Cristina Ramírez, Germán Gallardo, Mercedes Díaz, Carlos Ruiz de Galarreta y Félix López Blanco, con la colaboración de investigadores de la Universidad de California y de Miguel Andújar, del Departamento de Anatomía Patológica del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria.

Los científicos partieron de la base de que la misión de una célula inmune es actuar cuando hay una agresión externa. "Nos preguntamos cuáles podían ser las causas de éstas, en lugar de atacar a un agente extraño, de repente cambie su programa y actúe frente a un componente propio, y para ello estudiamos en ratones unas proteínas, los receptores LXR, residentes en el núcleo de las células, y descubrimos que, ante la ausencia de estas proteínas se pierde la tolerancia frente a lo propio y se genera una respuesta autoinmune muy parecida a la que se observa en el lupus en humanos", subrayó Antonio Castrillo.

Una de las principales conclusiones relatadas por el científico es que se puede describir como estas proteínas tienen un papel directo en un organismo normal en prevenir la autoinmunidad.

La investigación, que aparecerá publicada en el número de agosto de la revista científica especializada Immunity, perteneciente a la editorial Cell Press, demuestra en los ratones que, usando un fármaco que activa selectivamente a estos receptores LXR, se disminuye la incidencia y la severidad de la enfermedad. Además, la activación crónica de LXR en este modelo de ratón con lupus, corrige de manera muy significativa la presencia de células muertas en los tejidos.

El resultado abre una puerta al uso de los receptores LXR como posible diana terapéutica en el tratamiento de enfermedades autoinmunes como el lupus. "Las conclusiones de esta investigación pueden servir para el desarrollo de nuevas alternativas terapéuticas basadas en activadores de los receptores LXR que ayuden a combatir este tipo de enfermedades autoinmunes", concluyó Castrillo.

http://www.laprovincia.es/


 

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jueves 6 de agosto de 2009

Enfermedades neurológicas autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes en las que está comprometida la unión neuromuscular son las más conocidas. En esta revisión se describe la encefalitis límbica asociada con la presencia de autoanticuerpos contra los canales de potasio dependientes del voltaje.

Dr. Buckley C
SIIC
Medicine (UK Edition) 36(12):653-657, Dic 2008


Trastornos de la unión neuromuscular

Miastenia gravis


La miastenia gravis es la enfermedad paradigmática de los trastornos de la unión neuromuscular secundarios a la acción de autoanticuerpos. En esta enfermedad se producen anticuerpos contra los receptores de la acetilcolina, situados en la terminación nerviosa de la unión neuromuscular. Estos autoanticuerpos provocan el bloqueo del receptor y, al mismo tiempo, favorecen su desaparición mediante la activación del complemento y la inducción de la endocitosis. La consecuencia de este efecto es la debilidad muscular progresiva. Entre el 10% y 15% de los pacientes con miastenia gravis presentan un timoma y el 20% adicional tiene hiperplasia del timo.

Aunque esta enfermedad puede aparecer a cualquier edad, se caracteriza por una curva bimodal de presentación, con un primer pico hacia la segunda década de la vida y el segundo pico alrededor de la sexta década. Cuando se presenta en la juventud, la incidencia es mayor en las mujeres, mientras que cuando lo hace más tardíamente, es más frecuente en los hombres.

En el aspecto clínico, es característica la debilidad muscular asociada con la fatiga. Al inicio, los síntomas pueden ser intermitentes y aparecer solamente luego de la utilización repetida del músculo. Los síntomas pueden ser fluctuantes y empeorar con el calor o ante la aparición de otras enfermedades o situaciones de estrés.

Los músculos extrínsecos del ojo son los que se suelen afectar con mayor frecuencia y su compromiso se manifiesta como ptosis palpebral y diplopía en cualquier dirección de la mirada. Cuando sólo se encuentran afectados estos músculos, se trata de miastenia ocular.

La miastenia generalizada se caracteriza por el compromiso de otros músculos, además de los extrínsecos de los ojos, y los síntomas pueden ser la paresia o la parálisis facial, con dificultad para la oclusión de la boca o la imposibilidad de mantener erguida la cabeza. En los miembros, es más frecuente el compromiso de las masas musculares proximales. Puede existir compromiso bulbar grave por afectación de los músculos de la deglución y respiratorios.

En muchos casos, la clínica es concluyente a los fines diagnósticos y los estudios complementarios son sólo confirmatorios. El 50% de los pacientes con miastenia gravis ocular y el 85% con la enfermedad generalizada presentan anticuerpos contra los receptores de la acetilcolina en la sangre periférica; el 6% de los pacientes restantes del último grupo pueden presentar anticuerpos contra la quinasa específica del músculo (MuSK), que se encuentra en la membrana muscular.

En los pacientes en los que no se detectan anticuerpos específicos, el diagnóstico se puede realizar o confirmar con estudios electrofisiológicos, que permiten también determinar la gravedad de la enfermedad.

A todos los pacientes con miastenia gravis se les debe realizar una tomografía axial computarizada del tórax para evaluar el timo.

El tratamiento de inicio consiste en inhibidores de la acetilcolinesterasa y el objetivo es el control de los síntomas. Se suele comenzar con piridostigmina en dosis bajas, tres dosis diarias de 30 mg, que se incrementan en los días sucesivos hasta una dosis máxima de 60 mg cinco veces por día. Los efectos adversos más frecuentes son los cólicos abdominales, la diarrea, las mioclonías y los calambres musculares, que se pueden tratar con propantelina. Pero la mayoría de los pacientes requiere, además, tratamiento inmunosupresor, cuyo fármaco de elección es la prednisolona en dosis de 1 a 1.5 mg/kg día por medio. Este tratamiento se debe iniciar con dosis bajas, que se incrementarán paulatinamente hasta alcanzar esta dosis óptima. Debido a que durante los primeros días del tratamiento con corticosteroides los síntomas pueden empeorar, se debe controlar cuidadosamente a los pacientes. Cuando se indica este tratamiento, se debe considerar la indicación de tratamiento preventivo para la osteoporosis y de inhibidores de la bomba de protones. El tratamiento con corticosteroides en dosis máxima se debe prolongar hasta que se logra la remisión de la enfermedad, momento en el que se inicia la reducción progresiva de la piridostigmina hasta la suspensión y, si no reaparecen los síntomas, luego se puede iniciar el descenso de la dosis de corticosteroides de a 10 mg por mes hasta que la dosis sea de 20 mg en días alternos, y luego la reducción del fármaco debe ser más lenta, entre 1 mg y 2 mg por mes. Ante la reaparición de los síntomas, se debe aumentar la dosis hasta la mínima con la que el paciente se mantenga asintomático.

A los pacientes que presentan mucha debilidad muscular, compromiso bulbar, compromiso de los músculos respiratorios o deterioro importante asociado con el inicio del tratamiento con corticosteroides se les puede realizar plasmaféresis o tratamiento con inmunoglobulina en dosis de 0.4 g/kg/día durante 5 días por vía intravenosa.

En algunos casos, dado que el tratamiento con corticosteroides suele ser prolongado, se pueden utilizar otros inmunosupresores para reducir la dosis de prednisolona. El de primera elección es la azatioprina, en dosis de 2.5 mg/kg/día, aunque el efecto beneficioso aparece luego de un año de tratamiento y hay pacientes que no la toleran. Otras alternativas son el metotrexato, la ciclosporina o el mofetil micofenolato.

A los pacientes que presentan timomas se les debe realizar la exéresis del tumor, aunque esto no modifica el pronóstico de la enfermedad.

Síndrome de Lambert-Eaton

Esta enfermedad se caracteriza por la presencia de anticuerpos contra los canales de calcio dependientes del voltaje que se encuentran en la terminal presináptica del nervio. Estos anticuerpos causan la disminución de la liberación de la acetilcolina.

En el 40% de los casos la enfermedad es idiopática, pero en el 60% es secundaria a tumores de pulmón de células pequeñas, particularmente en los pacientes con antecedentes de tabaquismo.

El síntoma más frecuente es la debilidad de los músculos proximales, especialmente en la zona de la cintura escapular y la pelviana, pero el sistema nervioso autónomo también suele estar comprometido, y se manifiesta con xerostomía, constipación, mayor frecuencia miccional y disfunción eréctil en los hombres. A diferencia de lo que se observa en los pacientes con miastenia, la función muscular mejora con el esfuerzo repetido en un primer momento, al igual que los reflejos osteotendinosos, aunque con la fatiga posterior, la fuerza vuelve a disminuir.

El 85% de los pacientes con este síndrome presenta anticuerpos en sangre periférica y, en los estudios electrofisiológicos, el hallazgo característico es el aumento de la amplitud de los potenciales de acción provocados (muy pequeña al inicio del estudio) luego de 15 segundos de la contracción voluntaria máxima del músculo.

A todos los pacientes se les debe realizar estudios por imágenes para la detección de lesiones pulmonares compatibles con cáncer de pulmón, y en los tabaquistas, ante una imagen negativa, se debe repetir el estudio periódicamente, ya que se ha descrito que el síndrome de Lambert-Eaton puede preceder a la aparición del tumor en por lo menos 5 años.

El tratamiento es mediante el bloqueo de los canales de potasio dependientes del voltaje localizados en la unión neuromuscular. Para esto se utiliza la 3,4 diaminopiridina en dosis de 10 mg cuatro veces por día, que se puede incrementar hasta 20 mg cada 6 horas.

Algunos pacientes, además, deben recibir tratamiento con inmunosupresores, particularmente corticosteroides en dosis similares a las que se utilizan en la miastenia gravis.

En los casos en que la enfermedad se asocia con la presencia de cáncer de pulmón, éste deberá ser tratado en forma agresiva.

Trastornos del sistema nervioso central mediados por autoanticuerpos

Las enfermedades del sistema nervioso central causadas por autoanticuerpos son raras. Una de ellas es la encefalitis límbica secundaria a la presencia de anticuerpos contra los canales de potasio dependientes del voltaje. Esta enfermedad se describió por primera vez en 2001, se suele presentar en personas de alrededor de 65 años y es más frecuente en los hombres. Por lo general es de evolución subaguda, aunque también puede presentarse de forma aguda o más lenta, y prolongarse durante algunos meses.

Los síntomas más frecuentes son la confusión; la desorientación en tiempo, espacio o persona; la pérdida de la memoria de corto plazo, muchas veces asociada con amnesia retrógrada; también pueden producirse convulsiones, trastornos del sueño, mioclonías y trastornos autonómicos. Los delirios paranoides y la desinhibición son poco frecuentes, pero se han descrito en algunos pacientes.

En general, los pacientes presentan hiponatremia y alteraciones en la resonancia magnética nuclear, habitualmente bilaterales. Es característico el aumento de la señal en la región de los hipocampos, que se visualiza mejor en las imágenes coronales en T2 y con flair. Estas alteraciones rara vez se extienden más allá de los hipocampos. Además, la mayoría de los pacientes presentan alteraciones en el electroencefalograma. El diagnóstico se realiza con la detección de anticuerpos contra los canales de potasio dependientes del voltaje en la sangre periférica.

El tratamiento, además de la corrección de la natremia y el tratamiento de las convulsiones, incluye la administración de corticosteroides. La autora aclara que el tratamiento se fundamenta en algoritmos creados a partir de la experiencia clínica, ya que no existen estudios aleatorizados y controlados al respecto.

La dosis recomendada de prednisolona es de 100 mg día por medio, asociada con la administración de inmunoglobulina por vía intravenosa en dosis de 0.4 g/kg/día o plasmaféresis, ambos durante 5 días. La dosis del corticosteroide se debe mantener durante 2 o 3 meses hasta lograr el control de los síntomas y la reducción de los niveles plasmáticos de anticuerpos; luego se reduce de a 10 mg por mes. Se debe evaluar la respuesta mediante un seguimiento clínico y la medición de los anticuerpos en el plasma. Los pacientes con síntomas psiquiátricos pueden requerir la evaluación y el seguimiento de un especialista.

http://www.intramed.net/

 

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